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polarización

El acceso de un partido al poder exige una movilización a su favor del electorado. Y con frecuencia es más fácil movilizar contra alguien, que a favor. Los movimientos anti son muy eficientes. Maquiavelo dijo que se podía mover a los gobernados por el miedo o por el amor. Pensaba que el amor era superior, pero el miedo es más fácil de suscitar. Las emociones “anti” son la indignación ante la injusticia, la furia, el odio, el resentimiento, el miedo. Cataluña es un buen ejemplo de cómo los políticos pueden fomentar la polarización.

Jose Antonio Marina

Cuando se acusa a los partidos de que no hablan de los problemas de la gente, es que en esos terrenos concretos es más difícil mantener la polaridad, y como ocurre casi siempre con las identidades, los partidos se cohesionan y fortalecen cuando tienen un enemigo. La paradoja a la que se enfrenta la sociedad española en la actualidad es que la polarización se produce apelando a identidades partidistas y territoriales que no tienen una incidencia directa sobre las condiciones de vida de la ciudadanía. Hablar de políticas concretas puede ser un antídoto contra la polarización. (Luis Miller, “Polarización en España: más divididos por ideología e identidad que por políticas públicas”).

Jose Antonio Marina